miércoles, 23 de marzo de 2011

Finales del siglo XIX y principios del Siglo XX.

Educar despacio

Educar despacio.
Juan Domenech identifica las pretensiones de la escuela. Ahora también esta filosofía de vida se extiende al entorno educativo y propone nuevos modos de abordar la educación tanto en el ámbito escolar como en casa. Las consecuencias no son satisfactorias. Como apunta el autor, el ritmo rápido, los objetivos a corto plazo y la presión, además de afectar a los resultados académicos a medio y largo plazo, provocan "situaciones insostenibles, pérdida de creatividad y estrés en los alumnos y profesorado". Además, esta aceleración no beneficia la igualdad, "ya que los ritmos intensos solo tienen respuesta en una parte del alumnado", matiza Domenech.
Personalmente estoy de acuerdo con Domenech porque el aprendizaje rápido provoca estrés y falta de interés. Pienso que la propuesta que hace de empezar a utilizar una educación más lenta hace que el alumno aprenda conocimientos de una forma menos estresante pero a la vez desarrolla varios aspectos como la creatividad.

La propuesta "slow"
Frente a esta situación, los defensores del movimiento "slow" reivindican una educación más flexible, basada en el sentido común. Recomiendan pasar de considerar la actividad escolar como una carrera de relevos en la que el más rápido es mejor, a un camino firme donde importa aprender bien y asentar los conocimientos con un ritmo apropiado.
Una de las ideas es evitar la obsesión por la educación precoz y adelantar contenidos académicos en niños que están en edad de aprender, jugar y desarrollarse en otros aspectos no intelectivos.

Pienso que muchas veces se piensa que el aprendizaje del alumno conlleva un formato a seguir con todos y cada uno de los contenidos que el niño tiene que aprender en un tiempo, quizás los niños puedan tener dificultades y problemas en la comprensión de los mismos, y hace que puedan quedar más atrasados respecto a los demás, por eso es importante ralentizar la educación, y hacer que todos aprender a su debido tiempo, y no acumular el estrés y seguir una metodología distinta, para que el alumno aprenda igualmente y a la vez se sienta cómodo.

"Slow parenting": todo empieza en casa
Hoy en día, muchos progenitores planifican el tiempo de sus hijos hasta el último detalle.
El "slow parenting" reivindica un cambio de la actitud parental. Éstas son algunas de las pistas que Honoré y otros especialistas aportan para conseguir ralentizar el ritmo y permitir que, tanto padres como hijos, disfruten de su evolución de una forma más pausada:
-Apostar por el juego sencillo, básico y desestructurado como herramienta de aprendizaje
-Conseguir despertar en los niños la pasión por aprender, descubrir y sentir curiosidad por las cosas les ayudará más en el futuro que obligarles a adquirir antes de tiempo un exceso de conocimientos.
-Confiar en su capacidad como padres
-Pasar más tiempo con los hijos, tiempo de calidad y sin prisas que proporcione, tanto a los padres como a los niños, la oportunidad de conocerse mejor y aprender unos de otros.
- Respetar la infancia y no intentar que los niños se conviertan en adultos antes de tiempo.
El naturalismo pedagógico es un poderoso principio que sirvió de fundamento al surgimiento de la Escuela Nueva o Activa; junto con la libertad del niño, la autoactividad, el laicismo y la coeducación, entre otros, abrió nuevos cauces con base en los desarrollos de la biología y la psicología en las primeras décadas del siglo XX

lunes, 14 de marzo de 2011

Educar.

Educar:


Supone un proceso que tiene como objetivo formar a la persona, enseñarle a vivir, y a convivir., Para ello la educación contempla varios aspectos, conocimientos, valores, responsabilidad, criterio propio…
La educación se sustenta en 4 pilares básicos, aprender a conocer,aprender a hacer, aprender a vivir, aprender a ser.
Educar refiere a la actividad a través de la cual se podrá desarrollar las facultades intelectuales y morales de un individuo.
Aunque no únicamente entonces educar será enseñarle a un niño cuanto es 2 + 2 o cual es la capital de Francia y a cual de los continentes pertenece esta, sino que además educar puede ser dirigir, adiestrar e instruir a alguien con respecto a cuestiones que nada tienen que ver con los saberes y la ciencia, por ejemplo, educar a alguien sobre cómo superar obstáculos en la vida o sobre cuáles son aquellos comportamientos que rozan la mala conducta y cuales son aquellos que habrá que seguir si se quiere ir por el camino de la corrección y la gentileza.
Cuando alguien lleva a cabo la acción de educar a otro podrá ver materializada su actividad a través de cambios, emocionales, intelectuales y sociales, que indefectiblemente se producen en el sujeto que recibe la educación en cuestión. Obviamente, dependiendo de la efectividad, las ganas y las estrategias empleadas en ese proceso es que puede ser que aquello que se aprendió perdure toda la vida o bien que se olvide fácilmente, si es que no se reforzó oportunamente.
Otra cuestión relevante a la hora de llevar a cabo la educación de alguien será su edad, por ejemplo, cuando a quien hay que educar es a un niño no se podrán emplear las mismas herramientas y métodos que se emplearían si fuese un adulto el sujeto a educar. El niño siempre requerirá de un tipo de atención y cuidado especial, básicamente, porque en la niñez será donde primeramente se estructurará el pensamiento y las formas de expresión de alguien, que serán la base futura de todo, entonces, debe hacerse con criterio y mesura para no provocarle al niño una desestabilización que lo perjudique en su desarrollo futuro.
Por otra parte, en lo que respecta estrictamente a la educación formal o escolar, en este caso, la evaluación será una instrumento fundamental a la hora de buscar la mejora en la misma, ya que a través de ella se podrá saber, concretamente, si se consiguió lo que se buscaba, es decir, si el alumno comprendió lo que se le enseñó.